domingo, noviembre 13, 2005

Rabia

Somos todos solidarios ante esta mierda de infierno

sacar la cabeza de la miseria para que la gente nos considere

en tanto que ciudadanos y no como perros. (…)

Por misión exterminar a los ministros y los fachas,

ya que hoy no sirve de nada gritar, hablar a las paredes,

creer que el único medio de hacerse entender es quemar coches

¿Incitación al odio y la violencia? Desde luego. Pero no seamos fariseos; el grupo de rap Sniper es también la voz de los jóvenes excluidos laboral, social y urbanísticamente de la sociedad francesa. Su origen étnico, como descendientes de africanos en una parte mayoritaria, abona el camino para la discriminación y para fortalecer la conciencia e identidad de ser unos excluidos. Su rabia -y no estoy hablando necesariamente de los que queman coches que tal vez sean una minoría- es perfectamente explicable y tal vez hasta justificada.

Se ha escrito mucho desde la anécdota y la subjetividad, y lamentablemente voy a seguir en ese nivel mientras no lea estudios más serios. Pero la anécdota siempre puede ser ilustrativa, como la entrevista al muchacho afro-francés Doppy Gomis, de 23 años, en El País de hoy.

Como excluidos de la sociedad, no reconocen la identidad francesa como la suya, ni tampoco una alternativa. Una crisis de falta de raíces:

Tengo la nacionalidad francesa, pero Francia me trata como un extranjero y al otro lado de la frontera, en África, sólo soy un turista. Ay, hermano, yo no sé de donde soy

Paradójicamente, afirma que los que queman coches no han sido los que han sufrido la exclusión en sus carnes, buscando trabajo, sino los que han crecido con la idea de que han nacido para ser excluidos: “Créeme, yo los conozco. Son mis vecinos, mis hermanos. Son chicos de 14, 15, 16 años”. Más por notoriedad, por poder salir en la televisión que por la rabia justificada que sí tienen sus hermanos mayores. “Se pusieron frente a la televisión y vieron los coches ardiendo. Se cruzaron mensajes de móvil con sus amigos de otros barrios. Se retaban: la televisión habla de mí y no de ti”. “Te juro que esa es la historia. No hay una organización detrás. Todo lo ha montado la televisión. Tenemos que darle las gracias. Nos ha hecho un buen trabajo”.

El desempleo de Doppy no es aparentemente culpa ni de él mismo ni de sus padres. “Siempre ha sido duros conmigo. Hasta me pegaban si no ayudaba a los gastos de la casa. Es lógico: el sueldo de ellos dos no da para todos. Cuando terminé los estudios primarios me obligaron a aprender contabilidad, pero nunca conseguí un trabajo con un sueldo digno. ¿La razón? Soy negro. Compañeros blancos con peores notas ya tienen empleos buenos”.

Puede que haya algo de derrotismo y que la sensación de estar discriminados lleve a tirar la toalla antes de tiempo (“No se cree en el esfuerzo porque los chavales de 15 años ven que los que tienen 25 y fueron buenos estudiantes siguen en el paro”), pero parece mucho más plausible y real el hecho de que no se les reconoce como franceses de verdad y que son realmente discriminados. En cualquier caso, haya discriminación o no, el fondo del problema es el mercado laboral francés con unos contratos fuertemente protegidos y regulados, que son una auténtica trampa de desempleo, que se ceba precisamente en los colectivos más desfavorecidos.

Las alternativas no son las ideales para socializar la comunidad. Los chavales jóvenes “ven que los que optaron por la delincuencia, por el tráfico de drogas, ya tienen buena ropa y buenos coches; ya se han marchado de casa. Ahora son los chicos malos el ejemplo a imitar”.

Respecto del Islam dice que “tampoco se cree en la religión. Muchos vecinos de mi edad se hicieron musulmanes muy deprisa y perdieron la cabeza. Algunos perdieron la cabeza y luego supimos que los habían encontrado muertos en Afganistán. Por eso, ahora, tampoco la religión consigue reclutar a mucha gente”.

Tampoco cree en Francia y en realidad su corazón se siente más cerca de África. “Me gustaría tener dinero para volver a mi única patria, África, para ayudarla a salir de la pobreza y que mis hermanos no tengan que venir a vivir donde no nos quieren”.

Más allá de los sueños, tiene que volver a la realidad de que vive en Francia, donde no es visto como un francés de verdad, ni él se siente que Francia sea su patria. Así que franceses de pata negra y franceses marginados, tendrán que convivir y aprender a vivir juntos de la mejor manera posible. Doppy deja ya la entrevista y se entretiene cantando un estribillo muy popular:

Te voy a follar, Francia, hasta que te enamores de mí

5 Comments:

Blogger Carlos Guadián said...

Hay que ver como el sentirse identificado, o no, por un lugar puede marcar comportamientos tan extremos. En este caso tenemos un acto de desnacionalización que deja sin identidad a muchas personas. Y en otros ese sentimiento extremo puede también convertirse en expresión violenta.
¿Cual es la medida justa?

12:14 p. m.  
Blogger Mislata said...

"Así que franceses de pata negra..."

Coño Gulliver, no nos pongas los juegos de palabras tan a huevo.

12:40 p. m.  
Blogger gulliver said...

Carlos, la desnacionalización no es la única causa, sino también exclusión social, laboral y posible discriminación. Pero entrando en el tema que mencionas hay que reconocer que la identidad, también llamada nacionalismo, o patriotismo, es un arma de doble filo. Por un lado tiene una cierta utilidad uniendo y cohesionando una sociedad. La unión hace la fuerza. La desventaja es que también se puede convertir en oposición, incluso violenta, contra los que quedan fuera de esa identidad. La guerra y el terrorismo son consecuencias de la identidad.

1:36 p. m.  
Anonymous arivero said...

Sindrome de Mongli. O una variante de esto, del "de la manada de los hombres y de la de los lobos me expulsaron" Los "exilados cientificos" tambien tenemos algo de esto, de la aspiracion a la manada.

5:56 p. m.  
Anonymous Jose said...

Me permito aportar las visiones de dos chicos, no se como decirlo, franceses-inmigrantes...
Uno hijo de inmigrante, nacido en francia y padre de dos niños alli ha tachado la palabra francés y la ha sustituido por inmigrante en su presentación, incluyendo a sus hijos (imagino pequeños).
Me parece muy ilustrativo éste post de su blog:
http://jeblogue.blogspot.com/2005/11/20-ans-aprs-la-marche.html

Otro, llegado a francia recién nacido, universitario, ha titulado su primer blog (dia 10 de este mes) "magrebí para siempre" y tiene u párrafo muy interesante para la idea que ya te comenté en la pequeña polémica. Dice:
"...je suis plutot pour la gauche, enfin seulement dans les idées, puisqu'aujourdhui si on me demandait de choisir un president pour remplacer Chirac je ne saurait pas qui élire...".

Los musulmanes, de origen exterior, que viven, trabajan, pagan sus impuestos y morirán en Europa no entienden la postura de la izquierda:(de hecho, los franceses se sienten traicionados por la izquierda), cuando hay muchos valores perfectamente comunes.

En otro párrafo cuenta como se sintió ofendido por las palabras de su tutor para el proyecto de fin de estudios en la universidad cuando ese profesor le dijo que felizmente existían gentes como él , bien integradas, para representar a "su comunidad".

Termina diciendo que va a hacerse "una cura de desintegración" porque no quiere parecerse a ningún "luis-philipe" genérico...
Así está la cosa.

6:53 p. m.  

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