martes, septiembre 20, 2005

Malos tiempos para la justicia internacional

El general croata Ante Gotovina, imputado por crímenes de guerra ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) está dando bastante juego en las noticias y provocando dolores de cabeza en las relaciones entre Croacia y la Unión Europea. La Unión se negó a comenzar conversaciones con Croacia sobre su ingreso, mientras Croacia no entregue a Gotovina, presuntamente escondido en el país y la candidatura de Croacia está en punto muerto mientras no se resuelva este asunto.

La novedad curiosa de este caso es que la fiscal jefe del TPIYT, Carla del Ponte, ha acusado a la Iglesia Católica y a la jerarquía vaticana de proteger al presunto criminal de guerra. A Del Ponte le consta que Gotovina está escondido en alguno de los 80 conventos franciscanos de su país y ha pedido al Vaticano su colaboración para encontrar su escondrijo. El Vaticano se negó argumentando no poder ayudarla porque no es un Estado y no tiene la "obligación internacional" de ayudar a las Naciones Unidas a rastrear a criminales de guerra. Ni siquiera logró que repudiase una declaración del obispo croata Mile Bogovic, en la que el prelado denunciaba al TPIY como un "tribunal político" decidido a tergiversar el pasado de Croacia.

No envidio la decisión que ha tenido que tomar el Vaticano. Si se ponía del lado de la justicia, de los 150 civiles serbios asesinados en la Krajina y los 200.000 que tuvieron que exiliarse para no sufrir una limpieza étnica, hubiese tenido dificultades con sus feligreses católicos croatas. Al fin y al cabo muchos consideran a Gotovina como un héroe nacional de la guerra contra los serbios, y están de acuerdo en que todo esto es una conspiración internacional para desacreditar a su país. Incluso, aunque el clero croata deba obediencia a Roma, el Vaticano hubiese tenido muchas dificultades para que la iglesia croata colaborase en la indentificación del escondite del presunto criminal. En ese caso, el Vaticano ya ha elegido cuales son sus prioridades. Las buenas relaciones con la iglesia local y de ésta con sus feligreses son más importantes que la justicia terrena.

Son tiempos de relativismo moral hasta para el Vaticano. O tal vez de descrédito de la justicia internacional. La verdad es que la decisión de EEUU de evitar la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional no ayuda a que la justicia internacional se vea como algo serio, que se aplica igual para unos que para otros. Cuando la justicia no alcanza con su brazo del mismo modo a militares croatas que a americanos, uno empieza a pensar que tiene razón el obispo croata que tachaba al TPIY de político.

2 Comments:

Blogger Jose Antonio del Valle said...

En Croacia llueve sobre mojado. No es la primera vez que la iglesia proteje a criminales de su cuerda, ni será la última:

http://vidas-ajenas.blogspot.com/2005/09/al-servicio-de-la-fe.html

Y hay más.

11:32 a. m.  
Anonymous jclavijo said...

Todavía hay muchos por ahí que relativizan la matanza de Srebrenica y luego no tinen ningún empacho en comulgar. Y no me refiero únicamente a Handke.

En cuanto, al TPI, oye, ¿no será una garantía que EEUU no lo suscriba?

Un saludo

6:23 p. m.  

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