sábado, julio 16, 2005

Guerras del agua

Este país nuestro sería demasiado aburrido y europeo si no fuese por los ticks tercermundistas que aparecen de tanto en cuando. El último ha sido la guerra del agua entre Murcia y Castilla-La Mancha. El gobierno central como el tercero en discordia se lleva los palos, mientras que Rajoy por segunda vez se pone del lado de un territorio español frente a otro. La primera fue a favor de Salamanca, en contra de la reivindicación catalana de los papeles de la guerra civil y casualmente siempre se alinea del lado de la comunidad gobernada por el PP. Es genial lo que está haciendo el líder de la oposición por la fraternidad entre territorios y la cohesión nacional. ¡Chapeau!

Los agricultores toman el agua como un derecho imparable, que debe seguir creciendo y creciendo. Los regadíos se extienden y cada vez demandan más agua. Entre tanto, las fluctuaciones meteorológicas y los años de sequía son la excusa apropiada para quejarse y exigir nuevas infraestructuras hidráulicas.

El reparto del agua me recuerda a las cartillas de racionamiento de la posguerra, como si la agricultura fuese un medio de subsistencia que represente la diferencia entre la vida y la muerte. Pues no señor. La agricultura no es ya ningún medio de subsistencia que haya que proteger para que los campesinos no pasen penalidades. Es una industria como otra cualquiera, con explotaciones muy respetables en cuanto a tamaño. Crea pocos puestos de trabajo locales, y absorbe una mano de obra inmigrante y temporera. Y además está tan subvencionada que es una actividad gravosa para Europa y ruinosa para los países más desfavorecidos, que no pueden competir en igualdad de condiciones y ven inundados sus mercados con los productos europeos, baratos y subvencionados.

Por supuesto que el agua en los hogares, y los caudales ecológicos en los ríos tienen que estar garantizados. Pero el agua restante, para el que hay varios sectores que están interesados en su uso (la industria, el turismo). Es una materia prima más. ¿A alguien se le ocurriría que el petróleo fuese repartido gratuitamente con criterios políticos? ¿O que los californianos se manifestasen para pedir su parte del petróleo producido en el Golfo de Mexico? Con el agua ocurre lo mismo, lo racional sería utilizarla para las actividades más provechosas. Si los campos de golf generan más riqueza para Murcia que las lechugas, lo lógico sería que hubiese más campos de golf y menos regadíos. ¿Hay algún motivo por el que la agricultura sea sagrada en Europa?

En el siglo XXI ya no tiene sentido que casi la mitad del presupuesto de la Unión Europea sean subvenciones para los agricultores. En realidad no hacen más que distorsionarlo todo. A los contribuyentes seguramente les saldría más barato comprar los tomates en Marruecos y no tener que pagar rascarse el bolsillo para pagar a los agricultores via impuestos. Y desde luego no hay duda de que para los agricultores marroquíes sería una bendición poder cultivar en su país y no desarraigarse viniendo a Almería a trabajar como temporeros en unos invernaderos en los que nadie más está dispuesto a hacerlo.

Con las grandes infraestructuras hidráulicas, como el trasvase del Ebro, o las desaladoras pasa lo mismo. Los agricultores no se cansarán de pedir más agua mientras a ellos les salga casi gratis y los que se rasquen el bolsillo sean los contribuyentes. En el fondo es una subvención más, tan distorsionante como la PAC, solo que en vez de pagarse directamente en euros se paga en forma de agua barata. De nuevo los tomates nos salen carísimos.

¿Cómo distribuir entonces el agua? Ya está todo inventado en economía, y los precios de mercado es un método eficiente de distribuir un recurso escaso, como el agua o el petróleo. Los interesados en sacar partido del agua deben poder comprar agua libremente al precio que marque la disponibilidad y la demanda. Así, si los agricultores tienen que pagar el precio de desalación de agua, que ahora pagan los contribuyentes, cesarán en su demanda imparable de cada vez más agua.

Mientras en nuestro país tercermundista seguiremos con discursos demagógicos. El agua no es de nadie, ni de los aragoneses, ni de los valencianos, ni de los castellano-manchegos, ni de los murcianos. El agua, como el petróleo, debería ser un recurso a disposición de quién más partido vaya a sacar de él. Que pague por ello.

4 Comments:

Anonymous Fernando said...

El problema es que ves la riqueza en términos macro. Igual si que da mas riqueza en total un campo de golf, o un hotel, pero, ¿cuantos empleos genera?, ¿se reinvierte la riqueza en el territorio del que se toman los recursos? Ese es el problema. Juegas a deslocalizar, igual que las empresas de automovil que cierran las fábricas aquí y se van a China. Macroeconómicamente es lo que deben hacer. Pero se supone que cada vez mas hay cierta responsabilidad social por parte de las empresas. Y desde luego debería haberla por parte de los gobiernos.

Uno de los temas que mas me cabreaba cuando las luchas por el trasvase del Ebro es que nadie dijera la verdad. Si alguien hubiera tenido huevos de decir "Mire, señor agricultor aragones, no hay agua para todos, y resulta mucho mejor negocio regar tomates en Murcia, o incluso campos de golf, que que usted se gane la vida cultivando alfalfa o maiz. Abandone su pueblo y váyase a vivir a Murcia, que allí habrá oportunidades", otro gallo hubiera cantado...

Si ha estado a punto de liarse muy gorda en Aragón es porque se nos ha mentido, humillado, e insultado.

4:40 p. m.  
Blogger gulliver said...

Mi punto de vista no es desfavorable para el Ebro. Yo entiendo que hacer obras faraónicas para trasvases sale carísimo y que no sale rentable regar los tomates murcianos con agua trasvasada. En cuanto a los campos de golf murcianos, necesitan poca agua. Con agua reciclada o desalada sería suficiente y rentable.

En cuanto a los agricultores aragoneses, tienen a los "enemigos" dentro del propio Aragón. Si no se ponen de acuerdo con los de la montaña y los ecologistas sobre hacer pantanos o no hacerlos, difícilmente van a aprovechar el agua. Los aragoneses ni comen, ni dejan comer.

5:11 p. m.  
Blogger Telémaco said...

Respeto tu opinión pero no puedo compartirla. Creo que donde yo veo agricultores dedicandose a vivir su vida realizando su trabajo (el único que saben hacer) tú sólo ves números.

El agua no es propiedad de nadie, ¡claro que no!. Tampoco el aire, pero no me parecería bien que unos hábiles empresarios construyesen un complejo turístico en la luna y se llevasen el aire de la tierra para atraer más dinero, digo clientes, a su negocio.

Bueno ¡el aire no es de nadie! y allí se le sacaría más rentabilidad.

Económicamente quizás tengas razón, pero en este mundo hay otras cosas bastantes más importantes que la economía. Sin embargo, creo que en tus razonamientos no tienes en cuenta ninguna de ellas.

9:55 p. m.  
Blogger gulliver said...

Gracias por tu comentario.

Para mí tienen importancia más cosas además del vil metal. Son importantes los servicios de primera necesidad, como el agua de boca, que debe estar garantizada. Son importantes los caudales ecológicos de los ríos.

La mayoría parece no pensar en ello pero para mí es importante también que los agricultores de países pobres puedan ganarse la vida bien y puedan acceder a un comercio justo, y no a uno distorsionado por subvenciones en los países ricos. El agua por debajo de coste es otra forma de subvención. En todo caso estaría dispuesto a ayudar con agua barata a agricultores modestos si viviesemos en una burbuja, pero como vivimos en un mundo desigual en el que hay agricultores de países pobres que no pueden contar con trasvases y desaladoras subvencionadas, estoy absolutamente en contra de cualquier subvención a la agricultura, aunque sea en forma de agua barata.

En cualquier otra actividad: industria o servicios, es la propia empresa la que tiene que hacer las inversiones, y los trabajadores los que tienen que moderar sus sueldos para que la empresa amortice inversiones, paro en la agricultura parece que son los contribuyentes (es decir los propios trabajadores) los que tienen que pagar las inversiones que hacen más productiva la agricultura, como trasvases y desaladoras. Eso es un trato de favor a la agricultra, contando además que benefician tanto a agricultores modestos como a grandes agricultores ricos. Date cuenta de que los trabajadores de todos los sectores están subvencionando con agua por debajo de coste a agricultores ricos (además de a los modestos). Eso es injusto.

10:17 p. m.  

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