viernes, mayo 20, 2005

Los silencios de ZP

Fernando Ónega pone el dedo en la llaga en La Vanguardia al advertir de que Zapatero no está encarando el posible final del terrorismo con pedagogía. Está dejando a la sociedad española con demasiados interrogantes sobre tan importante momento, sin contestar a ninguno.
La pena es que perdió una oportunidad. Cuando se habla de conversaciones para acabar el terrorismo, hay que liderar mucho los pasos que se proyectan. Hay que convencer a la mayoría de la sociedad. Hay que prevenirla frente a los comandos incontrolados que actuarán al margen de las conversaciones y tratarán de abortarlas. Hay que prepararla, incluso, para la eventualidad de un fracaso. No hay más que leer lo publicado estos días y lo dicho en televisiones y radios para darse cuenta de que ni los analistas mejor informados saben exactamente de qué va esto. Los partidarios otorgan un acto de fe. Los contrarios, un acto de desconfianza.

Quiero decir con todo ello que el poder político necesita hacer un esfuerzo de pedagogía. Cuanto más delicado es el momento, más pedagogía se requiere. Se está formando la opinión pública, y ese proceso no se puede dejar en manos del más ruidoso o del más ingenioso, o de quien maneja los sentimientos.

Si bien es cierto que no puede haber transparencia y que muchas conversaciones deben ser llevadas en secreto, sí que es indispensable una hoja de ruta que marque cuál es el camino que tiene pensado Zapatero, para que la opinión pública pueda discutirlo y valorarlo.